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Reconstrucción del Paraguay

Democratizar El Debate Político

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Fernando Lugo es y será el presidente más inaudito y atípico que ha tenido el Paraguay, por lo menos hasta el año 2013. Lógicamente que su gobierno estará enmarcado por una conflictuidad enorme, similar a las que tienen Evo Morales, Rafael Correa y quizás un poco como el estado de guerra civil latente que sufre el gobierno de Hugo Chávez.

 

Antes de asumir ya está siendo virulentamente atacado por algunos medios conservadores que indisimuladamente defienden los intereses de las transnacionales de corte imperialista. Implícitamente amenazado de muerte por todas las mafias que hasta ahora gobiernan el Paraguay (y por algunas mafias de alcance transnacional) definitivamente Lugo será un capitán de tormenta y de las peores que se pueda imaginar, delante tiene la gran crisis global del modelo capitalista-consumista,  la crisis energética que la genera y la apocalíptica crisis ambiental mundial que causa; anunciante de pandemias que matarán a millones, de hambrunas jamás vistas y del peligro de que la humanidad, en el estado actual de conciencia, se dirija rápidamente a guerras sin fin no solo por petróleo o energía nuclear, sino por agua, alimentos y territorios; cual cavernícolas con armas nucleares, que es lo que somos con la civilización actual, en abierta decadencia.

 

A este contexto mundial, se le agrega 61 años de malas costumbres de caciquismos, caudillismos y de una práctica politiquera que no reconoce límites, sobre todo en la pelea por los cargos. Es el caso de Alejandro Hamed, canciller designado por Lugo, quien habiendo sido absuelto por la justicia de una investigación poco fundada, pasa ahora a estar bajo la posibilidad de ser "declarativamente condenado" por un grupo de senadores.

 

Resulta que en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la responsabilidad por el respeto a los derechos humanos, base de la democracia, no recae solo en el poder judicial, sino en los tres poderes (ver el caso “La Última Tentación de Cristo Vs. Estado de Chile”) Así, en todo procedimiento investigativo, de tipo político o administrativo, el respeto al debido proceso es la base elemental de las investigaciones, sean las que lleva adelante el Congreso o la administración pública. A Hamed lo quieren condenar por un procedimiento administrativo en el que ni siquiera  se ha emitido una resolución contra él, se supone que en una democracia la presunción de inocencia es la base de las acciones públicas, tanto de instituciones como de medios de comunicación. Pero, en Paraguay, eso no existe, no se da, la cultura autoritaria es imperante, agobiante y represora de los que tienen la osadía de pensar distinto al del “pensamiento único” impuesto mundial y nacionalmente.

 

Ante la amenaza o el hecho de que Hamed pueda ser condenado de hecho por una "declaración" de senadores, en flagrante violación de los Derechos Humanos y la Constitución Nacional, el mismo puede ofrecer una acción de amparo, nada recomendable por cierto. El Congreso Nacional es independiente de los demás poderes, pero no independiente de la Constitución y los Derechos Humanos.

 

Si Hamed es culpable o no de actos de corrupción es una cuestión a considerar públicamente, ya que es un funcionario público electo para un máximo cargo ministerial, pero el debate público no significa condena previa o juzgamiento previo sin las garantías del debido proceso, como sería el caso de una "declaración" del senado en contra de Hamed; habiendo tantos temas de más gravitancia nacional que merecen una declaración urgente. Hacer esa "declaración" es continuar con las malas costumbres de 61 años, una lástima que congresistas supuestamente “demócratas” pareciera que actuaran autoritariamente, en probable violación de los Derechos Humanos.

 

Los activistas de Derechos Humanos debemos pronunciarnos en contra de la injusta y autoritaria persecución de la que es víctima Hamed; más allá de sus responsabilidades con el poder judicial, el único habilitado constitucionalmente para  emitir sentencias "declarativas" y ejecutivas, función excluyente frente a otros poderes.

 

Hay que de una buena vez democratizar el debate político.

 

Abogado Alejandro Sánchez

Activista de Derechos Humanos Y Ecologista

 

 

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61 años de cultura autoritaria, inficionada hasta en la familia en esa costumbre de darle de golpes y zurras a los niños, que triste. Lo principal, el caudillismo, cada quien es un cacique que no admite críticas, es la fuerte cultura latinoamericana con sus coloridos matices desde Caracas hasta Buenos Aires; el que mejor está con el jefe es el que más lo alaba, no hay nada peor para un líder exitoso que rodearse de aduladores. Un compañero, un amigo, es quien hasta nos puede reprochar y a quien agradecemos por ello; mucho más si se trata de Juan Pueblo. Ni en EE.UU. se conoce este quehacer entre los líderes políticos, ellos también tienen un caudillismo enquistado en la “democracy” más autoritaria de América; quizás Obama ayude a recuperarla; ojalá, por el bien de la humanidad.

 

Tanto caudillismo, tanto paternalismo, que si uno quiere que la gente decida, no decide nada, espera que el “Mburuvichá” solucione todos los problemas, para eso se le votó. Así también para los ministros, viceministros, directores generales, vicedirectores hasta el director de área. El de arriba quiere saber que piensan los de abajo y los de abajo solo quieren saber como hablar de cosas lindas al de arriba. Los que siempre denunciamos esta cultura siempre fuimos marginados, éramos los rebeldes, los desubicados, los locos y soñadores, los “tilingos” como decían Galtieri, Videla y Massera.

 

Seguimos siendo esos mismos rebeldes, pero ¿y ahora que somos los jefes, qué hacemos? Quien lucha con dragones se convierte en un dragón expresó Nietzsche, no conocemos otra forma de administrar lo público y lo privado más que con la imagen del “Mburuvichá” que todos llevamos dentro. Es mentira que son solo vicios de los partidos tradicionales, es el vicio de toda nuestra cultura impuesta por 61 años de autoritarismo modulado según las circunstancias.

 

Quizás no sabemos disentir, si criticas la postura o la metodología del compañero, ya eres su contrario. Si se forma un grupo interno, aparte del nuestro, ya son nuestros contrarios. Quien no está conmigo está en mi contra. Todos con todos con el líder, pero todos contra todos sin posibilidad de consenso básico en las diferencias de posturas políticas. Si esta cultura sigue sin cambiar, entonces el nuevo presidente no necesita de ningún enemigo para que lo derroquen;  lo derrocarán las peleas y discusiones bizantinas internas al futuro gobierno (dividir en extremo para vencer).  Para superar esto falta mucha pedagogía política, trabajar mucho lo psicológico, reaprender el diálogo, el verdadero diálogo; no ese que se base en prejuicios antes que en razones. Serán necesarios muchos talleres de psicología e inteligencia emocional, de dinámica de grupos y de liderazgo democrático constructivo, porque el caciquismo es lo que naturalmente nos quiere salir al reunirnos y querer participar en la vida pública de nuestra gran comunidad[i].

 

Conste que en ese sentido Fernando Lugo es una ruptura con esta cultura, pero ¿lo somos nosotros también? ¿Realmente tenemos la preparación suficiente como para cambiar de cultura política y social?

 

Es hora de aprender, es la hora.

 

Abogado Alejandro Sánchez

Activista de Derechos Humanos Y Ecologista



[i] Este tipo de liderazgo, el liderazgo antidemocrático, tiene como dinámica los rumores, el cotilleo y el chisme. Este sistema de desinformación es una tendencia innata en los seres humanos, quizás se regule con educación, pero está ahí, es algo científico, no subjetivo, más se puede ver en http://neofronteras.com/?p=1005 y en http://neofronteras.com/?p=1020

 

LA DANZA DE LA INTEGRACIÓN

Desde hace un tiempo, con el espectáculo que emprendiera la bailarina y artista Luz Marina Acosta Mena; junto a la comunidad Maká; muchas y muchos han tenido la oportunidad de acercarse al mundo de nuestros ancestros. Basado en el libro Mimbí, Luz Marina ideó un espectáculo artístico transcultural y sinérgico; o sea, un evento donde se mezclan dos culturas (la flamenca y la Maká) de forma que las culturas no se restan, sino que se suman sin que desaparezca una cultura frente a la otra. Esta idea, de lo más revolucionaria e innovadora, por su importancia trascendental e increíble, rápidamente recibió apoyo de la UNESCO, no podía ser de otra manera, porque lo que hasta ahora se da en el mundo no es ni transculturalidad ni multiculturalidad, lo que sucede hasta ahora es la alienación cultural y la imposición de una sola cultura establecida en la televisión, la radio y la Internet.

 

Desde los centros económicos y financieros (a decir de los análisis del premio Nóbel de economía Joseph Stiglitz) son los centros los que imponen una sola cultura con un solo y único estilo de vida: El consumista alienante, que no permita pensar. Basta saber que hace unos años atrás en Paraguay estaba de moda la cumbia villera argentina, pero luego llegó el bombardeo del reggaetón (un consecuente de la cultura latina marginal de EE.UU.) El reggaetón, como música y fiesta que sigue las órdenes de las grandes empresas, solo trata de lo más primitivo y vulgar del ser humano: Sexo explícito, relaciones sexuales brutas o un romanticismo totalmente vacío de poesía y sentimientos. A lo sumo, como lo hizo la cumbia villera, llega a dar importancia a la vida marginal del latino en EE.UU. El cantante “Don Omar” así lo hizo. Las letras indican un abierto machismo, cierto racismo y el protagonismo del alcohol o las drogas.

 

Volviendo al espectáculo Flamenco-Maká, además de mostrarnos a los Maká en toda su riqueza, agregó un final donde dicha comunidad indígena invitaba a todos a unirse al Gran Baile de la Integración. El llamado “baile de la integración comunitaria” no existe en nuestra cultura, no conocemos eso, es que la televisión y todos los demás medios nos enseñan a ser egoístas y consumistas, a vivir como islas solitarias y a mirar a los otros según nuestro egoísmo. Cuando vemos a otros, no vemos al vecino, al prójimo o a un compueblano, vemos la ropa que viste, la moto que usa o el auto que muestra. No nos miramos como seres humanos, nos miramos como cosas que tienen un precio y que si podemos consumir, tratamos de comprar. Algunos y algunas llegan incluso a lo horrible de venderse intencionalmente; de hecho, venderse es algo lindo según nuestra cultura, los y las  “modelos” son el ejemplo. El comercio es parte de la economía, pero comerciar con seres humanos ya es detestable.

 

Ante la invitación de los Maká, para danzar con ellos, pocos se unieron al gran baile comunitario, quizás porque el escenario del teatro era pequeño o, lo más seguro, porque no es fácil liberarse de la cultura egoísta que vivimos. El intendente de Pilar se unió a los Maká, también me uní y puedo decir que fue una experiencia fabulosa, porque en ese baile se podía sentir la hermandad y la solidaridad que tanta falta nos hace en nuestras vidas. Quizás deberíamos aprender de los Maká y tratar de tener bailes comunitarios de la integración, fiestas así podrían ayudar a vivir mejor y a construir un nuevo país y una nueva cultura. Para pensarlo.

 

 

Abogado Alejandro Sánchez

Activista de Derechos Humanos y Ecologista

 

 

REINGENIERÍA Y RECICLADO DE FUNCIONARIOS PÚBLICOS

Las tres “erres” de la ecología hoy forman parte del lenguaje político, en una especie de transdiciplinariedad o lenguaje universal cambiante y estilizado que pueden usar tanto profesionales como comunes por igual; democracia del conocimiento, como se diría. Las tres erres son Reducir, Reutilizar y Reciclar, ¿cómo se aplica esto a seres humanos que fueron engranajes de un sistema perverso de autoritarismo y corrupción?

 

Definitivamente, no parece muy digno usar las tres erres en ese ejército que era funcional al mandamás de turno[1]. En primer lugar, no se trata de un solo cuerpo homogéneo e igual, existe una minoría que hacía del buey que empujaba el carro pesado de una mayoría, mayoría que a su vez se caracteriza por su medio hacer en todo, desde el ejercicio de valores democráticos hasta en sus hábitos privados y familiares, una amplia mayoría que solo fue puesta en el cargo por ser “el buen correligionario” antes que por el “buen trabajador”. Luego está esa pequeña minoría que devoraba salvajemente la riqueza del pueblo, son los llamados “vampiros”. Es categórico que los vampiros no solo serán expulsados de la función pública, sino que algunos terminarán en la cárcel.

 

El problema es esa enorme mayoría, una carga  que el gobierno de Fernando Lugo tendrá que optimizar. Existe la posición casi poética y quimérica de elevar mágicamente a esta mayoría de funcionarios, de que con tan solo hablarles de eficiencia, saldrán del medio hacer y la apatía a que estaban acostumbrados. Conozco a este tipo de funcionarios públicos, estuve entre ellos por seis años; un poco como esa minoría que llevaba el peso de la yunta, otro congelado funcionalmente sin poder hacer mucho o haciendo lo que podía, hasta que me cansé de ese estado de quietud silenciosa y silenciada.

 

La solución no es sencilla y no pretendo exponerla en un artículo, ya que se necesita una enciclopedia completa para ofrecer una verdadera solución. Pero se pueden esbozar algunas ideas que podrían servir para encontrar un camino hacia el reempleo de dichos funcionarios. Lo primero es liberar la información pública, que tanto los medios como la ciudadanía accedan hasta la última hoja de los legajos de los funcionarios. Lo segundo es premiar a esos pocos buenos funcionarios, aquéllos que estuvieron resistiendo por años al reino de la mediocridad autoritaria y corrupta, merecen aunque sea un título honorífico. Lo tercero y crucial, es conocer el perfil psicológico de todo el funcionariado; saber de la inteligencia emocional e intelectual, para determinar el potencial específico de cada ser humano. Lo cuarto es permitir que la ciudadanía sea contralora de cada funcionario, desde el simple ordenanza hasta los ministros de los tres poderes; un control que deberá ejercerse en base a criterios establecidos por expertos y ciudadanos, criterios orientados por valores democráticos y de eficiencia productiva. Lo quinto, por último, es dignificar la carrera del funcionario público, hacer que por primera vez valgan los títulos y la calidad de los desempeños

 

Obviamente, el reempleo y mejoramiento de la función de servidor público tendrá como protagonista a los actores sociales y para ello será necesario articular foros sociales y educativos, donde se enseñará y aprenderá (al mismo tiempo) a reconstruir un nuevo país y una nueva cultura. No es ninguna novedad, la educación popular y la pedagogía política serán la metodología central del nuevo gobierno.

 

Ello es mejor a tener que pensar en Reducir, Reutilizar y Reciclar a seres humanos en la función pública.

 

 

 Abogado Alejandro Sánchez

Activista de Derechos Humanos y Ecologista



[1] En realidad, las tres erres aplicables son Reeducación, Reasignación y Reempleo.

 

EL FORO SOCIAL COMO ARTICULACIÓN NACIONAL

Luego de 61 años de gobiernos dictatoriales y corruptos, lo que quedó de Paraguay es un país en vías de degradación que ha llegado a grados desconocidos de descomposición social. Cientos de estudios sociológicos, psicológicos y culturales avalan esta afirmación. No fue algo azaroso o mero capricho, fue el resultado de un plan perfectamente diseñado y tenebrosamente ejecutado desde 1956 hasta el 20 de abril de 2008. Un plan ejecutado por un grupo oligárquico, que respondía a las políticas de una oligarquía mundial. Ambos siguen detentando el poder económico en sus respectivas esferas de influencia, ambos aún tienen un gran poder político, pero al menos ya no en el poder principal a nivel nacional y a nivel regional están debilitados.

 

El trabajo que tiene por delante  el nuevo gobierno supera el básico proyecto de recuperación económica o la simple esfera ideológica y se ubica dentro de la perspectiva de supervivencia o aniquilación: O continuar con la actual civilización y su modelo de desarrollo sin futuro o generar un nuevo modelo social revolucionario (excepto que se quiera continuar con el modelo de agotamiento de todos los recursos del planeta, acabar con toda la biodiversidad y dejar que la humanidad termine autodestruyéndose en guerras infinitas por hambre, sed y armas nucleares, bacteriológicas, químicas, etc.) Obviamente un cambio de modelo implica cierto debate ideológico, pero el mismo solo se necesita abordarlo en los círculos académicos correspondientes. A nivel social es otro el problema, muchos científicos sociales han señalado que las organizaciones sociales y ciudadanas de Paraguay son escasas, débiles, disgregadas y absolutamente desarticuladas. Las únicas organizaciones sociales que han mostrado cierta capacidad de aglutinamiento y movilización son las campesinas, pero su capacidad siempre ha sido limitada, hasta la llegada del nuevo gobierno.

 

En lo político partidario, los estudios estadísticos e históricos indican que la cultura autoritaria, personalista y caudillista prácticamente dominan en todos los espacios y agrupaciones políticas. Son 61 años de costumbres verticales y hegemónicas que la legislación electoral y la escasa educación cívica no supieron o no pudieron cambiar. Así, salvo raras excepciones, la dinámica natural que rige a la dirigencia política está más centrada en el electoralismo que en un proyecto país.  Es decir, el nuevo gobierno no puede confiarse plenamente en la dirigencia política partidaria para poder implementar reformas profundas del conjunto democrático, social y popular paraguayo. Fernando Lugo prácticamente está atado por la cultura política y las estructuras políticas que acompañan al estado de desarticulación social; poco o nada de cambios estructurales podría llegar a realizar en dichas condiciones. Está claro que se necesita otro tipo de organización y proyecto político-social que sirva de base para la reconstrucción del Paraguay.

 

Así se presenta el Foro Social como herramienta excelente de articulación, empoderamiento y dinamización conjunta de las organizaciones civiles y sociales. Siendo un espacio de diálogo amplio (por su etimología de “Foro”) y marcando su orientación con lo “Social”, esta herramienta de convergencia sistémica es el medio ideal para canalizar las necesidades y proyecciones urgentes que el Paraguay debe abordar. El Foro Social siempre usa el “diálogo pedagógico” orientado hacia la “democracia participativa directa”, dónde la Cultura de los Derechos Humanos, La Cultura de la Paz y la Ecología Social hacen al contexto básico de las reuniones, discursos y diálogos. La comunicación para el desarrollo es la vía necesaria de difusión para el mismo y es parte integral del diálogo pedagógico.

 

En dicho Foro no están en pugna candidaturas, movimientos partidarios internos o partidos; tampoco la simple competencia de intereses sectoriales e individuales. En el Foro Social necesariamente se tratan el interés general y el modelo de sociedad a construir que, por ser democratizante, deberá centrarse al interés común y comunitario, sobre todo. Al no ser un espacio de poder establecido, debe lograr constituirse en poder con la conjunción y convergencia de todas y todos los habitantes de la nación. Como no está en juego las próximas internas partidarias o elecciones, en el Foro Social sí es posible desarrollar un lenguaje genuinamente concentrado en el país. Solo es social si es antihegemónico y si rechaza la formación o vigencia de cualquier tipo de oligarquía.

 

Un Foro Social, para abordar la complejidad de la realidad social, deberá contar con grupos de trabajo técnico y científico, que sirvan de asesoramiento y soporte a las organizaciones sociales que trabajen conjuntamente y en red. Para que abarque toda la extensión social, el Foro Social deberá dividirse en múltiples foros en red, uno de alcance nacional y otros de alcance departamental; los mismos a su vez comprenderían grupos de trabajo según los temas a tratarse y con los talleres respectivos a desarrollarse; que tendrían que ser siempre educativos y generadores de nuevos conocimientos sociales; para luego generar nuevas acciones sociales organizativas.

 

Solo con un modelo de Foro Social, como el referido, es que se podrá articular y movilizar al pueblo paraguayo de forma que sea el pueblo el que ejerza el poder público; mediante la participación directa; única vía para sentar las bases de un cambio cultural, del inicio de un nuevo modelo de ecosociodesarrollo y de un necesario soporte popular para el nuevo gobierno.

 

Abogado Alejandro Sánchez

Activista de Derechos Humanos y Ecologista

 

Defensor De La Causa Palestina Será Canciller

Publicado también en Argentina Indymedia

 

Salam Aleikum Paraguay!!!

Que el pueblo palestino sonría, a miles de kilómetros de Rafah, un apóstol de los derechos de los oprimidos ha sido electo como canciller nacional. Se trata de Alejandro Hamed Franco, intelectual y diplomático árabe-paraguayo que tuviera un papel vital durante la segunda (¿o tercera?) guerra israelí-libanesa del año 2006. Mientras Beirut era bombardeada criminalmente, Hamed arriesgaba la vida dando salvoconductos (visas) a cientos de familias brasileñas, paraguayas y venezolanas de origen libanés. A cada momento existía el peligro de que la embajada paraguaya sea bombardeada por los aviones del imperio del petróleo y el calentamiento global. Pero Hamed no se atemorizó ante la soberbia genocida y continuó salvando vidas.

 

En Paraguay, los representantes del imperio del petróleo y la violencia mediática han protestado y presionado para que Hamed no sea nombrado, pero finalmente, Fernando Lugo, el ex clérigo de los pobres y oprimidos, decidió nombrarlo por su trayectoria, conocimientos y, sobre todo, su experiencia humanitaria en jugarse la vida por las víctimas de un crimen no juzgado a la fecha.

 

A Hamed le queda por delante un trabajo arduo y difícil, Paraguay por décadas, más de 60 años (como el pueblo palestino) fue sometido por el autoritarismo y el imperialismo. Expoliado en sus recursos naturales y prácticamente colonizado por terratenientes brasileros por el este, en una encubierta e indirecta limpieza étnica, la causa paraguaya es recuperar la dignidad y la justicia fraterna ante los países vecinos, sobre todo con respecto a la hidroeléctrica binacional Itaipú, una de las más grandes del mundo en cuanto a potencial energético. Sobre todo reposicionar a Paraguay en Sudamérica y orientarlo dentro del plan de emancipación sudamericano, en lo que se conoce como el bloque regional de poder (Dieterich) para definitivamente superar al imperialismo petrodestructivo, genocida y destructor del planeta.

 

 

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Durante 61 años Paraguay se convirtió en un fósil, un cuerpo sin vida que se fue descomponiendo. 61 años de un mismo tipo de gobierno que impuso una cultura política llena de malas costumbres que formaron eso que se entiende por “política” en Paraguay.

 

Una de las más comunes malas costumbres es utilizar los cargos públicos con una finalidad exclusiva de clientelismo electoral: Se consigue el cargo para ocuparlo uno o darlo a los líderes de base que sabemos que nos consiguen o nos conseguirán votos, no importa el perfil profesional; los estudios o la preparación; lo importante es que el que ocupa el cargo pueda conseguirnos votos. Casi todos los partidos políticos en Paraguay siguen esta costumbre, que forma parte de la cultura de la corrupción, cultura que el gobierno de Fernando Lugo tiene como principal amenaza y prisión.

 

En países más democráticos e institucionalizados la función pública se respeta en su jerarquía y especialización, existe lo que se llama carrera administrativa, limitándose el electoralismo a los altos cargos de confianza. No existe una cultura e institucionalidad así en Paraguay.

 

Dentro de la función pública están los servicios de relaciones exteriores, que exigen carrera diplomática y protocolar en los altos cargos como el de ministro, embajadores, secretarios y agregados de embajada.

 

En un rango inferior está el servicio consular, que tiene una función más burocrática y de gestión administrativa antes que diplomática y de negociación internacional[1]. La actividad consular implica y exige un perfil profesional especializado en leyes y trámites económico-contables. Pero este es un perfil general que varía según las circunstancias especiales de cada relación internacional.

 

En el ámbito del MERCOSUR, en el caso específico del consulado paraguayo en la provincia argentina del Chaco, ya casi no existe justificación para su existencia; habida cuenta de lo avanzado de los procesos de integración y de la consecuente simplificación de los trámites administrativos entre Argentina y Paraguay.

 

Sin embargo, luego de una breve investigación nos encontramos con que sí hay sobradas razones para la existencia del citado consulado; razones que poco tienen que ver con lo aduanero o puramente burocrático en cuanto a documentaciones identificatorias. Resulta ser que 61 años de malas costumbres políticas anularon hasta los más mínimos servicios de salud pública en Paraguay. Literalmente no hay hospitales públicos paraguayos, no merecen tal nombre lo poco que existe en Paraguay.

 

 

 

Y Como Van Los Desam...

En la foto una anciana mujer es ayudada a abordar una lancha para cruzar la vena viva y morena del río Paraguay, ruta de infortunio que tantos paraguayos, formoseños y chaqueños conocen como el nutriente del colosal Paraná. Litoral de polkas y chamamés dolientes, amenazado por más hidroeléctricas, sojales transgénicos y deforestación, dónde la salud es un periplo estoico para los que nada tienen en su tierra y todo lo esperan en el Chaco argentino.

 

Es así que el servicio de salud pública paraguayo está en la Argentina, principalmente en la provincia del Chaco, la única con los hospitales públicos enteramente gratuitos y entre los más grandes del nordeste argentino; como lo son el Julio C. Perrando (comparable al pediátrico Garrahan de Buenos Aires, aunque mucho más amplio en atención) o como lo es el pediátrico Avelino Castelán.

 

En los citados hospitales decenas y hasta cientos de paraguayos, por mes, llegan para recibir una atención completamente gratuita. Ninguno de ellos jamás recibió siquiera una voz de aliento del consultado paraguayo en Resistencia, capital del Chaco argentino. Se dirá que no es función del consulado tal cosa, pero es que ni siquiera existe el consulado para la atención que le corresponde. No podía ser de otra manera, desde su origen el consulado paraguayo fue y es un cargo hecho para operadores electorales, no para personas que quieran ayudar a su prójimo.

 

Tanto es el abandono que el consulado paraguayo de Resistencia hace hacia los paraguayos enfermos, que hasta los directores médicos, de los hospitales citados, se quejan de ello.

 

La señora Lucía Velaustegui, presidenta de la casa paraguaya en Resistencia y una mujer de una solidaridad sin parangón, nos recordó el triste caso de un bebé paraguayo que murió un sábado en la tarde y cuyo certificado de defunción necesitaba del visado consular para la correspondiente repatriación. El bebé no pudo ser repatriado hasta el lunes porque los fines de semana no existe el consulado paraguayo. Al parecer no viven en Resistencia sus funcionarios. Por este ejemplo es que siempre se estableció que el cónsul de un país debe vivir en la ciudad y país dónde funciona el consulado; algo que nunca se habría cumplido en Paraguay.

 

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En la foto se puede observar a la señora Lucía Velaustegui averigüando sobre la situación de paraguayos enfermos en el hospital Avelino Castelán.

 

Gracias a un gran sacrificio, que costó no pocas vidas, soplan nuevos vientos de cambio en Paraguay. Ya se inició la democracia, pero con la consabida  cultura de malas costumbres políticas. Por algunos años más no habrá hospitales paraguayos del nivel de complejidad y gratuidad del Perrando o el Castelán. Hospitales de tal envergadura no se pueden hacer de la noche a la mañana; no se trata solo de equipamientos o infraestructura, sino de personal calificado y experimentado en terapias y tratamientos totalmente desconocidos en Paraguay.  Por ello es claro que por un largo tiempo más muchos paraguayos irán al Chaco argentino, a buscar la atención médica que no obtendrán en su país.

 

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En la foto se observa a Lucía Velaustegui con su esposo Tati Lezcano. Son paraguayos que adoptaron a la Argentina como su nueva patria, aunque al fin y al cabo desde el río bravo hasta Tierra del Fuego solo hay una sola Patria Grande. A pesar de la humildad y no pocas carencias ella preside la casa paraguaya en Resistencia, ayudando a los paraguayos y no paraguayos que llegan desesperados al Chaco, buscando recuperar no solo la salud, sino el corazón y la alegría, devueltas por médicos, enfermeros y administrativos chaqueños de una solidaridad heroica y fraternal.

 

Por el motivo citado está claro que el perfil necesario para el consulado paraguayo en Resistencia no es excluyentemente el de un profesional en leyes y materias aduaneras, es especialmente el de un ser humano que tenga trayectoria solidaria y activismo por el prójimo, además de tener que vivir siempre y en todo momento en la capital chaqueña; al menos este es el perfil requerido para el consulado paraguayo en el chaco argentino.

 

No hay que preocuparse por el posible choque con la cultura política de 61 años, para los operadores electorales está el cargo de vice-cónsul, con un sueldo tan jugoso como el de cónsul. Luego está el cargo de la secretaría del consulado, que lógicamente requiere de un perfil netamente profesional, eso si superamos la cultura de malas costumbres políticas.

 

¿Superamos la cultura de malas costumbres políticas de 61 años?

¿La superamos?

 

 Abogado Alejandro Sánchez

Activista de Derechos Humanos y Ecologista



[1] Sobre la función de un consulado, ver más en http://www.embajada-consulado.com/ , http://www.conpapeles.com/termino-Consulado_17.php

 

 

Audios de las entrevistas realizadas para el artículo:

 

MP3 at 5.3 mebibytes

Audio sobre la entrevista hecha a Lucía Velaustegui

 

MP3 at 1.2 mebibytes

Entrevista a Lucio Ríos y Lisa Duarte. Padres de una beba paraguaya enferma y hospitalizada en el Avelino Castelán de Resistencia, Chaco argentino.

 

MP3 at 1.3 mebibytes

Entrevista a Mónica Ohse, directora del hospital pediátrico Avelino Castelán, de la ciudad de Resistencia, Chaco argentino.

 

Conflicto En La Universidad Católica: La Violencia Asegurada

 

Si hubiese existido un poder judicial real en Paraguay, muchos políticos del pasado estarían en la misma situación que Christian Von Wernich,  Miguel Etchecolatz, Jorge Rafael Videla, Juan María Bodaberry y otros tantos nombres famosos en los oscuros años de la Operación Cóndor. Señores de la razón y la iluminación que cegaba vidas y llantos en los tiempos de la única verdad.

 

Las instituciones están hechas por los hombres y dirigidas por los hombres, que siempre se equivocan, no se debe olvidar eso para juzgar. La existencia de un poder judicial de papel en Paraguay condena a que un conflicto social y democrático, un conflicto de memoria y dignidad, inevitablemente sea resuelto por la violencia.

 

Y no me refiero a la guerra, la guerra está instalada desde siempre en el mundo y en Paraguay, porque por décadas solo dominó la paz de las tumbas y los sofocamientos. Hoy esa paz se trata de sostener, negando espacio a la verdadera paz, la de la juventud que reclama memoria, memoria y más memoria, para honrar a los que nos permitieron vivir en estos nuevos tiempos en Paraguay.

 

Los estudiantes de filosofía de la Universidad Católica de Paraguay tienen sus razones para tomar el rectorado de su universidad, los que protestan contra ello también. Toda la sociedad civil organizada está detrás, apoyando a los que toman el local universitario. Del otro lado están los que se sienten agredidos por tal medida, con sus argumentos válidos al respecto. Las posturas han llegado al punto de no retorno en lo irreconciliable, el dilema ha ido más lejos de la cuestión universitaria o de los legítimos procedimientos de una casa de estudio que le pertenece a la Iglesia Católica. Quizás la pesada inercia del oprobio se moverá nuevamente, quizás la tradicional voluntad hasta intente un desalojo violento, radical y justo según el interpretar viejo de leyes viejas, como lo fue la Pascua Dolorosa (aniquilación de las ligas cristianas agrarias de orientación social en los 1970’s) o ese  lento genocidio de las desapariciones y torturas. De ser así, el conflicto se agravará a dimensiones jamás vistas en el país, un conflicto que empañará ignotamente al nuevo gobierno de Fernando Lugo.

 

Lo que los medios y grupos oligárquicos no entienden es que el viejo Paraguay se está retirando, imposible de sostener. El nuevo Paraguay emerge, inatajable, infisionándose como poema y canción entre las piedras de la cordura. La represión violenta a los estudiantes de la católica, con la excusa de “casa privada” ahondará más el conflicto y la sed de cambio; la expulsión de los estudiantes mucho más. No hay espacios privados cuando se trata de la democracia, porque es la democracia la que establece lo público de lo privado y en Paraguay recién empezará a haberla y su nacimiento exige memoria sin reservas; porque no hay lugar privado donde no valgan los Derechos Humanos.

 

Los diálogos que no se basen en un consenso mínimo no son diálogos, sino monólogos. Un llamado a diálogo que no se funde en la búsqueda de la verdad solo provocará más conflicto. La única vía para evitar que el incendio se extienda más es calmar los ánimos, pero con el fin de esclarecer la memoria. En ese esclarecimiento puede hacer mucho la Comisión de Vedad y Justicia, que si llega a determinar las responsabilidades de Ruffinelli, este deberá asumir lo que le corresponda y no hablar solo de errores; cuando dichos “errores” costaron miles de vidas y hasta un diario cerrado excecrablemente;  errores aún vigentes que incluso llegan al colmo de no querer "recordar" ya más "esos tiempos", típica frase del que nada aprende ni de nada se arrepiente. Cuando se llegan a posturas de choque, es cuando deberíamos ser capaces de pensar en una alternativa que no profundice más el choque. La solución no está en llamar al diálogo sencillamente, sino a dialogar sobre lo que no recordamos y lo que necesitamos recordar, el único diálogo posibles es sobre la memoria y no sobre la impunidad; madre de las dictaduras y corruptelas.

 

El Conflicto de la Universidad Católica no podrá resolverse fuera de los Derechos Humanos, ni manteniendo para siempre la toma y bloqueo de un edificio que algunos calificarían como que violenta los Derechos Humanos, ni tampoco negando el profundizar las responsabilidades históricas de otros. El bloqueo de un edificio fue el necesario y primer accionar para rememorar a los que buscan el olvido, pero no debe ser el único ni el sostenido. Hay otras acciones igualmente enérgicas y necesarias, es posible encontrarlas.

 

Abogado Alejandro Sánchez

Activista de Derechos Humanos y Ecologista

 

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